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NUEVOS COMIENZOS.

NUEVOS COMIENZOS.


Hoy quiero hablar de nuevos comienzos, de finalizaciones que significan nuevos horizontes. También quiero hablar de decisiones, de momentos cruciales donde te enfrentas a dilemas y simplemente tienes que hacer algo. Si queremos dirigir nuestras propias vidas, debemos hacernos cargo del control de nuestras acciones. Benjamin Disraeli dijo algo que ha inspirado mi vida y es lo siguiente: “El hombre no es la criatura de las circunstancias, sino que las circunstancias son las criaturas de los hombres.” Creo firmemente que son nuestras propias decisiones, y no las condiciones de nuestras vidas, las que configuran nuestro destino más que otra cosa. Aunque como hombre contrastante también creo en el destino , es irónico ¿no les parece?, en fin jejeje.


El no decidir es ya, en sí misma una decisión. Sin embargo es una decisión conveniente que consiste en dejarse llevar por las circunstancias, por los demás, y por el status quo de las cosas. He investigado la palabra “decisión”, y su raíz latina procede de dos palabras: “de”, que significa “de”, y “caedere”, que significa “cortar”, “escindir”. Tomar una verdadera decisión significa comprometerse en alcanzar un resultado, y luego descartar cualquier otra posibilidad que no sea ésta.


La mayoría de las personas experimentan algo que escuché en Anthony Robbins, y se llama “el síndrome Niágara”. La vida es un río, al que se salta en ocasiones sin haber decidido realmente dónde se quiere ir a parar. Por ello, no tardamos en sentirnos arrastrados por la corriente, por los acontecimientos, los temores, los desafíos y nos dejamos llevar por la corriente, a mí me molestan mucho las persona que dicen: "yo soy como veleta, ya que a donde me lleve el viento yo voy", yo digo noooo, tienes que ser quien propicie cambios y quien haga cambios. Una vez escuchaba a una amiga diciendo: "no puedo hacer nada , toda mi familia es desorganizada", y lo que yo digo es: tú no naciste con ningún gen de desorganización, tú  elegiste ser lo que quisiste ser, tú puedes hacer lo que sea para cambiarlo; yo tiendo a ser muy organizado y vengo de una familia donde impera el desorden, pero yo elegí ser quien yo quería ser y no dejé que la etiqueta me atrapara. Lo que quiero decir es que muchas personas se limitan a “dejarse llevar por la corriente”. Nos convertimos en parte de la masa de gente dirigida por las circunstancias, en lugar de por propios valores. Por último nos sentimos fuera de control. Permanecemos en este estado inconsciente hasta que un buen día nos despierta el estruendo del agua, para descubrir que nos encontramos a pocos metros de las cataratas del Niágara, en un bote sin remos. Y en ese momento uno exclama “¡Oh, mierda!”. Pero para entonces ya es demasiado tarde.


Personalmente las decisiones son de tres tipos:

1. Decisiones acerca de en qué enfocar la atención (por ende en qué no fijarse).

2. Decisiones acerca de lo que significan las cosas para uno (qué es lo que realmente importa para ti, para tu esencia).

3. Decisiones acerca de qué cosas tolerar y cuáles nunca más volver a tolerar. (qué te gusta y qué no).


Concretamente hoy quiero hablarles de cómo yo pude superar la ruptura con la pareja. Quizás tomé decisiones difíciles, quizás no tanto, pero de repente se toman con cierto temor, y justamente se aplazan por ese mismo temor: a la soledad, al dolor, al sufrimiento, a la ausencia, a la reincidencia, lo que sea. Yo de cada mujer he aprendido enormemente y todas para mí son unas damas y han dejado cosas increíbles en mí.


Te voy a dar una serie de herramientas que a mí me ayudaron a superar el ya no estar con mi pareja:


1. Anota las razones de la ruptura y los aprendizajes: Elabora un documento, en el cual darás un balance tanto a lo bueno como a lo negativo de la relación. Capitaliza todo como aprendizaje, lo bueno y lo no tan bueno. Ello te servirá para darte cuenta que las decisiones que has tomado tienen un contexto, y se dieron por un motivo, así que con el tiempo, cuando vuelvas sobre ellas les darás fundamento y podrás seguir adelante sin entrar en fases “amnésicas”, donde se te olvida por qué fue que terminaron y que luego terminan en idealizaciones.


2. Tómate el tiempo para estar contigo: No creas eso de que un clavo saca a otro clavo, porque podrás dañar un clavo que no quería ser dañado y lastimar a alguien sin motivo alguno. Así que céntrate en ti mismo, vuelve a ti, no niegues que quizá pasarás por momentos de tristeza y muy viserales. Elabora lo que tengas que elaborar en soledad, date tiempo para sentir la necesidad de otra persona, para extrañar, para depurarte. A continuación vuelve a empezar y vuelve a salir con todos los ánimos posibles.


3. Acepta la realidad: Ella ya no está: Entre más rápidamente aceptes la realidad de que ella ya no está ,más rápido podrás seguir adelante. Así que detén esos pequeños pensamientos que llegan a tu mente y te dicen “ella entrará en razón y llamará”.

 

4. Clarifica tu mente: No quiero que esto suene a “auto-ayuda”, pero no niegues los sentimientos de rabia, tristeza, frustración que puedan llegar, son sentimientos humanos y los sentimientos fueron para ser sentidos. Simplemente trabaja en ellos, estúdialos y observa la manera en que puedes levantar sentimientos positivos hacia la relación que acaba de terminar., da gracias acerca de todo lo que te dejó, si sigues con rabia, tristeza y frustración hay dos posibles desenlaces: el primero consiste en que eso te impedirá establecer relaciones nuevas porque toda tu energía está enfocada aún en la relación pasada  (vives en el pasado) y en lo mucho que te hirió; el segundo consiste en que si logras establecer una nueva relación puedes terminar llevando todos esos sentimientos a esa nueva persona y de alguna manera proyectar tu relación pasada en ella, o resultar irritante por tus arranques de rabia, tristeza y frustración, lo cual la nueva persona no se merece.


5. Aprende de tus equivocaciones: Una vez que has trabajado tus emociones negativas, empieza a ver los aprendizajes y aquellas cosas en las cuales tú mismo debes crecer para cambiar la historia en una nueva relación. Aprende de cosas tan básicas como tu manera de resolver conflictos, tu manera de argumentar y pedir las cosas, tu manera de mostrar tus sentimientos, tu forma de entregarte, tu forma de mostrarte y de amar. Uno no puede caer dos veces en el mismo hoyo.


6. No compares: Evita los juegos mentales de comparar a las dos personas, trata de pensar que es una persona nueva, diferente, con su mundo propio y que si te has fijado en ella ha sido por algo. Céntrate en que esa nueva persona es alguien único, especial y como tal, diferente de todas las demás mujeres del mundo. Quizá con ella aprendas cosas que ni siquiera habías imaginado.


 

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