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YA SE SABEN

YA SE SABEN

-"Hola"

-"Hola"

-"¿Cómo te llamas?"

-"Adriana. ¿Tú?"

-"Oscar"

Y así de sencillo empieza otra historia. Otras dos personas que empiezan a conocerse. Pasa el tiempo. Pasan los restaurantes y las películas y los besos y los abrazos y las camas y las risas y las fiestas y las cosas. Y un día, un día se dan cuenta que ya están más adentro que afuera en sus vidas. Ya se contaron lo que les duele, lo que les prende, lo que los mueve. Ella sabe que a él no le gustan los olores fuertes porque le producen migraña. Él sabe que a ella le choca cuando la gente se queja por lo que no tiene.  Ella sabe que a él no le gusta cuando los meseros tardan horas en tomarles la orden. Él sabe que a ella le dan miedo los rayos. Y como saben las cosas pequeñas saben las cosas grandes. Ella sabe que a él cuando era niño lo lastimaron mucho, sabe que tiene un problema con lo que hoy pasa en el mundo y con las ideologías superfluas. Él sabe que a ella le da miedo enamorarse. Ella sabe de sus historias infantiles, sabe dónde están las cicatrices que dejaron. Él sabe qué heridas siguen abiertas. Así. Los fantasmas sobre la mesa.

Los dos se conocen y ahora los dos se saben.

Y llega un momento en el que el uso de ese conocimiento logra unir a las parejas que funcionan hacia la felicidad y a las que no funcionan hacia la estupidez.

Después del principio llega la mitad donde empieza una pelea, una discusión, un malentendido. Es en estos momentos donde tienen el poder de utilizar el conocimiento que juntaron, para destruirse o para amarse.

Hay dos palabras que están llenas de poder, de energía, cuando se dicen: "te amo". ¿Y por qué? Porque amar es exponerse, es volverse vulnerable, es mostrarse, es reflejarse. Tu sentimiento está  en las manos del otro. Su sentir está en las tuyas. Sabes que la otra persona te conoce tanto que te puede lastimar, pero tienes la esperanza de que nunca lo hará. Si la vida juega a su favor, si la inteligencia reina en su espacio y si la voluntad es mutua, nunca lo harán.

Lastimar es el paso a la destrucción. No importa si está terminando la relación, no importa si te dolió, o si la desesperación es lo único que queda. Utilizar el conocimiento para lastimar a la otra persona, es terrible, es maquiavélico, es casi inhumano.

El conocimiento es poderoso, pero la inteligencia acompañada de la bondad es indestructible, es eterna, es única.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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